La integración de sistemas se refiere a la capacidad de que aplicaciones separadas puedan interactuar como si fuesen una sola.

Es decir, que puedan hablar un mismo lenguaje. Pero éste no es aquel de la plataforma de programación o base de datos, es el lenguaje de la empresa.

Las organizaciones no funcionan basadas en sistemas o aplicaciones, trabajan en torno a procesos comerciales u operativos, a conceptos de negocio y objetos del mundo real.

Los clientes, los productos, las tiendas, los créditos, son objetos más o menos abstractos, pero que tienen existencia fuera del ámbito de los sistemas que los representan. Incluso en éste contexto pueden significar cosas diferentes para diferentes partes de la organización.

¿Por qué es importante tener un lenguaje común?

Aún en  organizaciones muy compartimentalizadas la gestión requiere que coordinemos  acciones, estrategias y voluntades en torno a las mismas ideas y objetivos. Si todos tienen modelos diferentes de qué o cómo se representan dichas ideas (ventas, utilidades, número de clientes, productos u otros) la organización se paraliza. Sobre todo una organización moderna que tiene prácticamente todas sus entidades representadas en sistemas computacionales.

Diferentes sistemas representan distintos aspectos del mismo objeto en forma diferente, porque fueron seleccionados por unidades distintas con visiones diversas o porque fueron fabricados por personas distintas o en diferentes épocas.

El problema crece geométricamente con la cantidad de sistemas que necesitan interactuar. Aun sin considerar el factor tiempo. Sistemas con cierres diarios, mensuales o completamente transaccionales.

La solución no es evidente a priori y requiere combinar varios elementos que vienen de disciplinas diferentes:

Análisis semántico; para producir las adecuadas “traducciones” entre componentes

Modelo transaccional; para generar mapas del impacto que tienen acciones específicas en las entidades que representan.

Componentes de integración; para mantener la equalización de la traducción separada de la lógica de negocios de los sistemas individuales.

Contar con una plataforma tecnológica de integración, como un bus SOA, puede ser una solución, pero no es la piedra angular.

Hay que buscar la aproximación adecuada de diseño y análisis.

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