…..cumpleaños de mono

Hace unos días tuve la desgracia de asistir a una muy mala reunión, cada uno hablando por su lado, cada uno tomando un hilo separado de pensamiento, conclusiones y usando datos contradictorios.

Alguno dijo, que más parecía un cumpleaños de mono. Es jocoso, para evocar el desorden, ruido y falta de propósito que a veces vemos en algunos grupos. Sobre todo en equipos que tienen problemas.

Me acordé de un artículo que leí hace unos años, precisamente sobre los monos y sus interacciones sociales (Voy a cometer una digresión ahora; en general nos referimos a monos queriendo decir simios, que son nuestros parientes más cercanos y que tienen las sociedades más evolucionadas. Dicho ésto, seguiré hablando de monos, porque sonaría totalmente ridículo, cumpleaños de simio).

Resulta que nuestros parientes primates tienen estructuras y organizaciones muy precisas. El macho alfa y sus amigos/parientes, hembras del macho alfa, crías, machos de segundo nivel, etc.

Tanto para actividades placenteras, como despiojarse o peinarse, como actividades de caza y reparto de botín, dichas estructuras sirven para ordenar las interacciones, evitar conflicto y, en general mejorar el bienestar del clan.

Por lo mismo, pareciera que hablar de cumpleaños de monos en dicho contexto es inapropiado y muestra poco respeto hacia los mismos. El ruido es su forma de comunicarse y los aspavientos son necesarios para re-acomodar los miembros del clan en posiciones de dominio, sumisión, camaradería o ayuda.

Son sociedades básicas y con un rango de conductas limitadas, pero al menos no son desordenadas.

En nuestras humanas griterías, pudiendo usarse palabras, hay falta de propósito y jerarquía. En nuestros aspavientos, pudiendo haber modales, organización y propósitos, se muestra la falta de objetivos comunes y entendimiento. En nuestro movimiento constante y sin avance, cuando podría haber un despliegue de variadas conductas inteligentes, se nota la ignorancia y el desorden.

En esos casos podríamos mirar a nuestros grupos con ojos de mono y rascándonos la cabeza, tratar de usar nuestras humanas habilidades para llevar nuestro pequeño clan a tener el orden, disciplina y respeto que tiene un modesto cumpleaños de mono.

Escondidos en la selva, en la penumbra de la espesura, compartiendo algunas frutas, larvas y hojas, clanes de humanos, hace cientos de miles de años, sabíamos hacerlo.