….complejidad y conducta

Aproximadamente 20.000 de nuestros genes codifican proteínas, el resto, aproximadamente el 98% no codifican proteínas [1], [2], [3]. Estamos construidos de proteínas, ellas llevan la información que hace funcionar nuestro cuerpo, las señales que activan nuestros músculos, los huesos, la piel y la sangre. Nuestros pensamientos y emociones se almacenan en enlaces de neuronas que dependen de dichas proteínas (y grasas también).

En términos coloquiales, sólo el 2% de los genes hacen la pega. ¿Qué hacen los demás?

genes-01f8aeaAntes se pensaba que nada. Pero resulta que la proporción de estos genes “inútiles” sobre el total es proporcional a la complejidad de organismo. Un gusano o una mosca de la fruta tienen casi los mismos genes que codifican proteínas que los humanos…pero diferente cantidad de genes que no.

Con los mismos ladrillos que se construye una bodega pequeña y sin ventanas para guardar herramientas se puede construir una catedral.

La complejidad en la conducta del sistema completo no viene de los elementos básicos que lo componen, sino de aquellos que almacenan los modelos abstractos que gobiernan sus interacciones.

Resulta que los genes que no codifican proteínas sirven para controlar el corte y desplazamiento de los genes que si lo hacen. De esta manera un solo gen puede producir muchos tipos de proteínas. Si los cortes y desplazamientos ocurren en tiempos distintos tenemos además un segundo nivel de complejidad de comportamiento.

La complejidad del comportamiento permite nuestra adaptación, nuestro aprendizaje y la exquisita conducta que exhibe nuestra especie.

Como gerentes, en mi caso de IT, siempre estamos enfrentados al problema de cómo organizar los recursos. ¿Es nuestra organización global suficientemente compleja como para requerir una gran cantidad estructuras de control? ¿Es pequeña y requiere mucha agilidad? ¿Tenemos suficientes recursos metabólicos/metálicos para soportar la complejidad? ¿Vamos a aprovecharla en algo útil? La respuesta no es trivial, no adoptar la estructura apropiada nos deja fuera de la evolución.

Las bacterias son exitosas y prosperan siendo muy sencillas por su gran capacidad de mutar y cambiar. Los elefantes son exitosos porque pueden modificar el ecosistema para adaptarlo a sus necesidades.

Los gerentes tenemos siempre la tentación de ver nuestro animal más grande y más complejo de lo que realmente es, supongo que es una cosa de ego, queremos ser los tigres de la selva. Nadie quiere ser el humilde Caenorhabditis elegans, un pequeño gusano con tan solo 959 células y 19.000 genes.

Sin embargo este gusanito vive y prospera, es económico y funciona maravillosamente.

El tema de la complejidad en el comportamiento es fascinante en varios niveles. Ahora lo comento sólo en términos de adecuación al tamaño. Es decir, buscar la organización apropiada a nuestra empresa y su entorno.

Sin embargo en mercados diversos y rápidamente cambiantes, la capacidad de exhibir comportamientos adaptivos, altamente complejos, en forma rápida y económica es central en la sobrevivencia de las empresas. Intentaré volver sobre este tema la próxima semana.

Mientras…..no es malo abrazar nuestro “gusanito interior”. Incidentalmente, compartimos un 40% de nuestro material genético con ellos.

[1] Noncoding DNA; wikipedia
[2] Human genome; wikipedia
[3] Tuning in to the signals: noncoding sequence conservation in vertebrate genomes; Trends in Genetics